Licurgo: Contra Leócrates

Esta obra, la única conservada de forma más o menos intacta de Licurgo, fue pronunciada en el año 330 aC, poco antes del discurso Sobre la corona de Demóstenes. Su contenido es resultado directo de la batalla de Queronea: Licurgo, como fiscal en el proceso, persigue a aquellos que en los momentos de mayor peligro para la ciudad son capaces de abandonarlo todo para salvar sus propias vidas.

Leócrates era un ateniense acomodado, un herrero que, al enterarse de la derrota frente a Filipo, reunió sus pertenencias y embarcó rumbo a Rodas. Allí difundió el rumor de que la propia Atenas había sido tomada por el rey macedonio. Trasladado a Mégara, Leócrates se dedicó al comercio de grano durante los seis años en que residió allí como extranjero. De hecho, a su cuñado Amintas le había vendido todas sus propiedades en Atenas, aunque finalmente regresó a la ciudad ocho años después de su marcha. En este momento Licurgo presenta contra él una acusación por traición.El proceso terminaría con la salvación de Leócrates por un solo voto.

La tesis del orador es la siguiente: la huida de Leócrates no solo supone un acto de cobardía, sino un crimen contra la patria que debe ser castigado con la muerte. Recurre a argumentos morales más que jurídicos, lo que prueba su patriotismo radical. Entre los agravantes de la conducta de Leócrates cita las dificultades del resto de ciudadanos y el abandono de la ciudad y de sus dioses. Por este punto, serían los dioses los que clamarían venganza, y recordando leyendas y versos antiguos, Licurgo describe lo que se entendía antaño por patriotismo.

El discurso está por tanto lleno de motivos generales en torno al patriotismo, pero sus argumentos son poco convincentes, y es poco probable que Leócrates infringiera alguna ley al abandonar la ciudad. El texto, eso sí, sirve para no dejar dudas sobre la ética personal de Licurgo: admiración hacia el pasado y desprecio hacia el presente, sacralizando los valores políticos y sometiendo la vida privada de los ciudadanos a las exigencias comunitarias.

Esta es la sinopsis del discurso, siguiendo la numeración de los epígrafes:
  • 1-6. Súplica a los dioses para hacer de Licurgo un demandante digno. Su acusación es impopular pero imparcial.
  • 7-15. Leócrates ha cometido un crimen y debe recibir su castigo.
  • 16-27. Historia del crimen: huida a Rodas; llegada a Mégara y disposición de sus propiedades en Atenas; supresión de sus dioses domésticos; tráfico ilegal de trigo.
  • 28-35. Cuando Leócrates fue recusado, se negó a presentar a sus esclavos como testigos, lo que es signo de culpa.
  • 36-54. La huida tuvo lugar durante una grave crisis, con los ciudadanos concentrados en la defensa de Atenas. Elogio de los caídos en Queronea; igual que ellos son distinguidos con honores, Leócrates debe ser castigado.
  • 55-74. Refutación de los posibles argumentos de Leócrates: no actuaba como comerciante (y en cualquier caso, no tendría derecho en aquel tiempo), la acción de cada individuo es importante, y la conducta de Leócrates no puede estar más alejada de la de aquellos atenienses que abandonaron su ciudad a propósito de Salamina.
  • 75-130. Apelación al pasado: respeto tradicional hacia los juramentos (75-82); patriotismo de Codro e historia de piedad filial, con el ejemplo del sacrificio de la hija de Cefiso (83-101); influjo del espíritu de Homero en los héroes de Maratón y del de Tirteo en los héroes de las Termópilas (102-109); ejemplos de rigor atenienses, como el castigo de Frínico y de Hiparco (110-127); ejemplos de severidad espartana, como el castigo de Pausanias (128-130).
  • 131-148. Nulos sentimientos de Leócrates y sus abogados e insistencia en su traición a los atenienses.
  • 149-150. Licurgo ha cumplido con su deber. Solo resta que los jueces cumplan con el suyo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada