Aristófanes: Las nubes

Esta pieza fue presentada al concurso de las Dionisias de 423 aC. Para entonces, Cleón y Brásidas, líderes de Atenas y Esparta respectivamente, habían llevado la Guerra del Peloponeso a una cota de violencia sin precedentes. Pero la victoria de Cleón le había hecho ganar muchos adeptos, y había llegado a acusar a Aristófanes de hacerse pasar por ateniense (y eso que ambos eran del mismo demo, Cidateneón). Esto sería reflejado por el comediógrafo en Las avispas, cuando escribió que tuvo que «hacer un poco el mono» para librarse. En esa obra volvería contra Cleón, al menos indirectamente, pero en Las nubes lo dejó de lado para ocuparse de otra persona: Sócrates.

En la convocatoria quedó tercero de tres (a pesar de que Aristófanes la tenía por la mejor de su creación), venciendo La botella de Cratino y quedando segundo Amipsias son su Conno, una sátira a costa del personaje de ese nombre, maestro musical de Sócrates. El filósofo debía ser una auténtica figura en la Atenas de su tiempo, un cuarto de siglo antes de su condena por impiedad. Platón hace decir a Sócrates en sus diálogos que en esa acusación le tenía más miedo a Las nubes que a Ánito (uno de los acusadores, junto a Meleto y Licón). Por supuesto, la comedia es una caricatura de la realidad, exagerada hasta el ridículo, pero manteniendo un límite reconocible: al Sócrates que nos presenta Aristófanes, aunque caricaturizado y exagerado, algún punto le queda de verdadero.

En todas las comedias pueden reconocerse dos partes: un tema que preocupa al poeta y una acción cómica para solucionarlo. El tema que desarrolla en este caso es la crítica de la nueva educación. Cierto que la actitud del Sócrates cómico no es propia del personaje (o no exclusivamente), sino de pitagóricos, filósofos de la naturaleza y sobre todo sofistas; pero aglutinar todo ello en una sola figura resulta sencillo y eficaz. Sócrates vivía en la ciudad de Atenas, al contrario que muchos de los sofistas; su figura, a juzgar por los retratos que conocemos, era ya algo cómica; y no estaba exento de un fino sentido del humor.

El desarrollo de la obra difiere de otras del mismo autor porque su protagonista, Estrepsiades, no intenta directamente enfrentarse al problema con un plan descabellado, sino que primero se entrega a la nueva educación y trata de beneficiarse de sus condenables enseñanzas. Otras diferencias la apartan de las formas habituales en la Comedia Antigua: El personaje no es ningún triunfador ni un héroe, sino un pobre hombre bastante estúpido; El coro no apoya al protagonista, sino que mantiene una actitud diferente a lo largo de la obra; Se encuentran presentes dos agones, pareciéndose el segundo a las escenas episódicas de otras comedias, que faltan en ésta.

La parábasis cantada por el coro de Nubes, nuevas diosas, no puede ser de la primera representación de la comedia, pues en ella el poeta se queja de la derrota de la misma. Este hecho, y algunos argumentos y escolios, son muestra de que existieron al menos dos redacciones de Las nubes. La existencia de un libreto escrito de la comedia explica, de paso, la influencia que pudiera tener en el juicio de Sácrates. No hay acuerdo sobre el realizador de la nueva versión de la obra: podría ser el propio Aristófanes, su hijo Araro o un bizantino aprovechado. En cualquier caso, la remodelación no fue completa, y el conjunto conservado ofrece incoherencias y contradicciones en un par de lugares.

A continuación, el resumen de la obra:

El personaje es un hombre de cierta edad, aparentemente un labrador acomodado, a quien su boda con una mujer de alcurnia (y el hijo de ambos, Fidípides, apasionado de la cría caballar) le han puesto al borde de la ruina. Estrepsíades nos pone en antecedentes con su primer parlamento, y mientras su hijo habla en sueños de carreras, revisa las deudas que tiene. Vecino del «caviladero» de Sócrates, donde enseñan a hacer pasar lo malo por bueno (crítica usual contra los sofistas), pretende enviar allí a su hijo para que aprenda algunos argumentos para deshacerse de sus acreedores. Pero Fidipides se niega y Estrepsiades decide ir él mismo.

Al acercarse al edificio se encuentra con un Discípulo, que le muestra la agudeza de Sócrates con unos ridículos e inútiles argumentos. Una vez dentro, encuentra a otros alumnos meditando, pálidos y en extrañas posturas.
{Discípulo} -Investigan lo que hay bajo tierra.
{Estrespsiades} -Bulbos es lo que buscan. No caviléis eso, que yo sé dónde los hay bien grandes y hermosos.
{Estrepsiades} -¿Y por qué mira su culo hacia el cielo?
{Discípulo} -Porque aprende astronomía por su cuenta.
El Discípulo deja finalmente a Estrepsiades con Sócrates, que se encuentra suspendido en una cesta, estuadiando el sol. Sócrates, para mostrar «el asunto de los dioses» llama a las Nubes, diosas de rayos y truenos. Y así llega el coro que da nombre a la pieza.
Os adoro, diosas veneradísimas, y a vuestros truenos quiero contestar con unos cuantos cuescos -hasta ese punto me aterran y me atemorizan-. Y con el permiso divino y hasta sin él ahora mismo me giñaré.
Al preguntar Estrepsiades por qué motivo son mujeres, Sócrates le explica que se transforman en lo que quieren según a quién vean, argumento que es usado por el autor para burlarse de ciertas personalidades de la época. Tras anunciarle a Estrepsiades las bonanzas de la nueva educación, entra con Sócrates en el edificio.

El corifeo, en un largo parlamento interrumpido brevemente por los semicoros y hablando como Aristófanes, expresa el deseo de que la obra triunfe, a pesar de su primera derrota. Luego, ya en su propio puesto, argumenta el tópico de la propensión ateniense a equivocarse, y la facilidad con la que esos errores se tornan en beneficios.

Sale Sócrates del edificio, quejándose de la torpeza de Estrepsiades. Éste le sigue a continuación. Al preguntarle Sócrates sobre la métrica, responde hablando de medidas (de capacidad). Luego Sócrates le manda cavilar en el catre, y vuelve una y otra vez junto a él, pero a Estrepsiades nada se le ocurre. El filósofo, harto de él, lo expulsa.
¿Por qué no te vas con los cuervos y te mueres, viejo estúpido y desmemoriado?
Las Nubes le aconsejan enviar a su hijo en su lugar. Estrepsiades obliga entonces a Fidípides y acude junto a Sócrates para presentárselo. Pero éste les deja con Argumento Justo y Argumento Injusto, que entran peleando entre sí. El corifeo les obliga a que muestren su tipo de educación, para que Fidípides elija a uno de los dos. Argumento Justo habla de la educación de antaño, con toda su severidad, y todo lo que dice es negado luego por Argumento Injusto. Fidípides escoge al Argumento Justo, y juntos salen de escena.

El corifeo alaba las virtudes de las Nubes. Estrepsiades se da cuenta de que el día en que debe pagar sus cuentas ya ha llegado. Sócrates le informa de que su hijo ha aprendido los medios necesarios para escaparse. Llega el Acreedor 1, y Estrepsiades, con los absurdos que ha aprendido, logra echarlo de su casa. Llega el Acreedor 2, y sucede lo mismo. Ambos, sin embargo, piensan llevar a juicio a Estrepsiades, que piensa librarse con las artes de su hijo.

Tras una breve intervención del coro, que anuncia que pronto lamentará Estrepsiades los conocimientos de su hijo, llega quejándose el antiguo labriego por los golpes que le propina Fidípides. Tras explicarle al coro que se debe a una discusión sobre poetas y trágicos, Fidípides argumenta la justicia de pegar a su padre (lo hace por cariño, lo mismo que Estrepsiades hacía con él de pequeño). También trata de decir que es igualmente justo pegar a una madre. Estrepsiades, alarmado y harto, acude a la casa de Sócrates para quemarla.
¿Que qué hago? ¿Qué otra cosa sino entablar un diálogo lleno de sutilezas con las vigas de la casa?

2 comentarios:

  1. "Fidípides escoge al Argumento Justo, y juntos salen de escena." En realidad Estrepsíades elige al Argumento Injusto para educar a su hijo. Saludos, Ignacio.

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  2. Muy cierto, amigo Ignacio. Gracias por la corrección.

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