Los sofistas: Critias

Critias, tío de Platón, tuvo una implicación muy activa en los movimientos oligárquicos, desempeñando un importante papel en el gobierno de los Treinta Tiranos. Murió en 403 aC, luchando contra los partidarios de la democracia. Pertenecía a una aristocrática familia ateniense, lo que explica su radical oposición a la democracia. Al contrario que Jenofonte en su obra, Platón lo retrata con comprensión, como un noble conservador representante de las ideas y la moral del viejo estado campesino. En el 404 aC, como uno de los Treinta, fue responsable de la muerte de su antiguo aliado en el seno de dicha comisión, Terámenes, a quien acusó de debilidad y connivencia con los demócratas.

En realidad, nunca impartió clases (ni pudo, por tanto, cobrar por ello), así que si se le considera sofista es por su filiación intelectual, interesada en cuestiones de filosofía y ciencia desde un punto de vista político. Como Alcibíades y otros representantes de la «juventud dorada», frecuentó la compañía de Sócrates durante un tiempo, aunque luego se alejó de él y, de hecho, como miembro de los Treinta le prohibió todo tipo de enseñanza. Marchó también exiliado a Tesalia, donde contactó con otros sofistas, y su actividad política fue prácticamente nula hasta la victoria espartana sobre Atenas y la imposición de los tiranos.

Escribió obras literarias diversas: su obra comprendía elegías y poesía hexamétrica de contenido político, así como un tratado sobre las constituciones con algunas partes en verso; escribió varias tragedias -seguramente, sólo para su lectura en círculos privados-, cuyos fragmentos tienen interés para la historia de la sofística (en especial Tenes, Radamantis y Pirítoo, y el drama satírico Sísifo; aunque la autoría de todas ellas es dudosa). Con él, la sofística alcanzó su mayor radicalismo, sobre todo en el menosprecio de la ley, que Critias consideraba menos sólida que una personalidad fuerte.

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