Aristófanes: Los acarnienses

Durante el arcontado de Eutino (el año 426/425 aC), Aristófanes presentaba su tercera comedia (después de Los comensales y Los babilonios, hoy perdidas). A pesar de ser tan temprana, ya se reúnen en ella todos los ingredientes de su teatro: crítica política y social, parodia literaria y una justificación personal. Tiene como mérito, adicionalmente, haberse convertido en la comedia ática más antigua que ha llegado hasta nosotros.

Compuesta a los seis años del inicio de la cruenta Guerra del Peloponeso, mientras en Atenas la concentración de la población campesina había dado lugar a la penuria y el hacinamiento, Los acarnienses refleja el punto de vista del labriego que, arrancado de sus raíces, padece todas las incomodidades del enclaustramiento y soporta la destrucción de sus tierras, con la impotencia de ver cómo su voz se pierde en medio de un clima belicista. Pero esto se presenta con un tema cómico basado en una ocurrencia disparatada: un ciudadano hará un pacto particular con el enemigo, y desde la ventaja que la paz le reporta se burlará de un militar de renombre.

El éxito obtenido por la pieza demuestra que los atenienses aceptaron la crítica de Aristófanes. Frente a los sectores belicistas, caracterizados en el coro de carboneros de Acarnas (un grupo importante del Ática, que por entonces proporcionaban tres millares de hoplitas), era evidente que otros añoraban el sosiego y las comodidades de la paz. La exageración cómica del funcionariado y de los mandos bien retribuidos, con toda su carga demagógica, tenía asegurado el éxito de un público que no tenía acceso a los cargos de la administración.

Diceópolis se comporta con la precaución que la tradición atribuye a los que sugirieron reformas: el cuello en el tajo del verdugo vendría a identificarse con la costumbre locria de obligar a quienes presentaban una nueva ley a hacerlo con la soga al cuello; el gorrito misio que le pide a Eurípides evoca al que Solón llevaba cuando, fingiéndose loco, declamó su elegía sobre Salamina; vestirse de harapos es una parodia del Télefo de Eurípides, de donde también se toman la captura de un rehén y el hablar a favor de un enemigo.

En la obra hay numerosos juegos de palabras de cierta simbología, como sucede al tomar la palabra spondái con su significado de «treguas» pero también con otro, más literal, de «libaciones». Así, lo político (la tregua), lo privado (el beber) y lo sagrado (la libación) se unen en un mismo plano, y de ahí a que del acto profano de firmar la tregua se pase a la celebración de las Dionisias camperas, con una procesión fálica que pone de relieve los aspectos sexuales de la paz. Estas imagenes de múltiples planos se multiplicarían para los espectadores de su época, al entrar en juego los significados de los nombres usados y su identificación, al mismo tiempo, con sectores de la población y con personajes particulares de carne y hueso.

Este es el esquema y el resumen de su argumento:

- Prólogo. Diceópolis se lamenta por la tardanza de los magistrados en acudir a la asamblea.
Yo, sin embargo, llego siempre antes que nadie a la asamblea y me siento. Luego, aburrido de estar solo, suspiro, bostezo, me estiro, me peo (...).
Llegan finalmente, y comienza la sesión. Toma la palabra Anfíteo, que propone que se firme la tregua, pero es expulsado por los magistrados. Llega una embajada del rey persa, que cuenta sus desventuras mientras Diceópolis trata de hacer oír sus quejas. Envía a Anfíteo a por las treguas para él y sus familiares. Se hace entrar a un mensajero que había sido enviado a Sitalces, aliado tracio. Regresa Anfíteo con los odres de vino (las treguas) pero viene perseguido por los acarnienses.

- Parodo. Entra el coro de ancianos de Acarna, persiguiendo a Anfíteo.

- Escena 1ª. Silencian al coro Diceópolis y su familia, que salen a celebrar las Dionisias camperas, y comienza una procesión en la que los esclavos portan un ceremonial falo.

- Escena 2ª. El coro comienza a lanzar piedras a Diceópolis, que se protege con la olla con la que realizaba el ritual para pedir la tregua. Diceópolis trata de demostrar que los espartanos no son los culpables de todas las desgracias de Atenas, pero para ser escuchado debe amenazar a un capazo, supuestamente un compañero de los carboneros acarnienses.

- Escena 3ª. Diceópolis, que debe hablar ante los acarnienses, decide visitar a Eurípides y pedirle uno de los harapos de sus comedias. Eurípides es retratado con un lenguaje pomposo, y la petición rompe la ilusión escénica, pues Diceópolis afirma que debe «hacerle al coro un largo parlamento».
¿Compones con los pies en alto, pudiéndolo hacer con ellos en el suelo? Con razón creas personajes cojos.
- Escena 4ª. Diceópolis cuenta el origen de la guerra, parodiando el de Heródoto para las Guerras Médicas (el rapto de doncellas entre los pueblos a un lado y otro de los estrechos). El coro se divide en dos, y discute sobre atacar a Diceópolis o permitir sus treguas individuales. Aparece Lámaco, magistrado a favor de la guerra, que marcha indignado por las protestas e insultos de Diceópolis. Éste también entra en su casa, quedando a solas el coro.
¿Qué soy yo? Un ciudadano honrado, y no de la familia Buscacargos. De la Militroncho soy, desde que empezó la guerra, mientras que tú, desde entonces, eres de la Cobrasueldos.
- Parábasis. Las dos partes del coro defienden la vejez.
El bien y lo justo serán mis aliados / y jamás quedaré convicto de ser / con respecto a la ciudad, como él, / un cobarde y un mariconazo.

- Escena 5ª. Diceópolis monta un puesto para, como ventaja de la paz, comerciar con peloponesios, megarenses y beocios. Su primer cliente es un megarense hambriento, que pretende vender a sus hijas disfrazadas de lechones.

- Canto. El coro comienza a ver los frutos del negocio de la paz.

- Escena 6ª. Llega un beocio, con diversos productos para su venta. Para redondear el viaje, el beocio busca algún producto que escasee en Tebas y sea fácil de encontrar en Atenas, y Diceópolis le ofrece uno de los sicofantas, así que Nicarco, cuando acude a denunciar la venta, es embalado y empaquetado
Y vosaltres, tots el flautistes que me haveu seguit desde Tebas, aneu a bufar amb vostres instruments n'el cul d'un can.
- Escena 7ª. Marcha el beocio con su sicofanta empaquetado al hombro, y aparece un criado de Lámaco, quien pretende que Diceópolis le venda parte de la comida obtenida en los negocios. Diceópolis lo rechaza.

- Canto. El coro finaliza en su cambio de opinión, y comienza a hablar de paz.

- Escena 8ª. Llega un labrador de File, al que le han arrebatado sus bueyes, para pedir a Diceópolis un poquito de su paz. Diceópolis no accede, y lo echa de su lado. Llega entonces el padrino de una boda, con unas tajadas de carne como regalo, a cambio de un poquito de paz. Tampoco quiere en este caso, pero la madrina de la misma boda, por parte de la novia, consigue su objetivo, ya que, según Diceópolis, «es mujer y no es culpable de la guerra».
Tanta insistencia para pedirme que se quede a mear en casa la picha del marido.
Un mensajero anuncia a Lámaco que deberá tomar sus batallones y guardar los pasos fronterizos, aguantando el frío invernal. Otro mensajero le indica a Diceópolis que debe acudir al templo de Dionisio, donde disfrutará de grandes comodidades. Ambos van preparando sus equipajes, ordenando a sus respectivos siervos lo que deben tomar, de tal manera que se resalta el diferente destino de los dos personajes.
{Lámaco, poniéndose el peto} -Con él me acorazaré contra los enemigos...
{Diceópolis, levantando la jarra} -Con ella me aco... gorzaré contra los que beban conmigo.

- Parábasis. El coro ríe la diferencia de suertes entre Diceópolis y Lámaco.

- Escena 9ª. Llega un mensajero anunciando las heridas sufridas por Lámaco. Es seguido poco después por el propio convaleciente, transportado por dos soldados. Diceópolis, por su parte, también se encuentra entre dos personas: dos heteras con las que se dispone a yacer.

- Éxodo. Diceópolis y el coro claman por la victoria en el concurso de bebedores.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Es posible.
      ¿Se refiere a la obra de Aristófanes, al resumen realizado aquí, a su comentario o a su propio intelecto?

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