Jenofonte: Hipárquico y De la equitación

Dos de las obras menores de Jenofonte se centran en la doma y monta de los caballos. En el Hipárquico trata sobre las funciones del jefe de la caballería, y en De la equitación da consejos para mejorar a los propios animales. No podemos olvidar que Jenofonte sirvió en la caballería durante el gobierno de los Treinta y el período anterior. En la Anábasis él mismo se representa a caballo, y además organizando un destacamento de caballería para cubrir la retaguardia de los Diez Mil. Por último, las Helénicas dejan ver que tal vez fuera el promotor y consejero de la caballería creada por Agesilao en Asia Menor. 

En estas dos obras establece un método ecuestre que aún se encuentra vigente, sentando las bases del arte clásico. Trata la doma (adquisición y adiestramiento de jóvenes caballos) y los ejercicios de equilibrio y flexibilidad (como cambios de andadura y dirección, vueltas y círculos). Así mismo estudia la mente del caballo y cree en el valor del premio y el castigo. Jenofonte insiste en la paciencia en el trato con los animales y desaprueba el uso de la fuerza para lograr los resultados esperados: afirma que los jinetes que obligan a sus monturas con el látigo, lo único que consiguen es atemorizar a los animales.

Hipárquico es un tratado técnico sobre los deberes que ha de tener en cuenta el jefe de la caballería para mejorarla y, al mismo tiempo, granjearse las simpatías del Consejo. El texto parece dirigido a un oyente particular, se ha pensado que pudiera ser Diodoro, el hijo de Jenofonte, pero el hecho de que la figura vaya diluyéndose al avanzar la narración parece dejarlo más como un recurso literario. En cuanto a su fecha de composición, no hay consenso unánime, pues el inminente peligro de guerra con el vecino tebano a que hace referencia puede atribuirse al conflicto finalizado con la batalla de Mantinea (362-361 aC) o bien a los años anteriores al 357 aC, cuando se produjo la invasión de Eubea. En cualquier caso, el manual que veremos más abajo indica que éste ya se encontraba escrito, por lo que nos aproximaríamos al 365 aC. A continuación presentamos un resumen de su contenido, dividido por epígrafes:
  1. Trata de la creación de la unidad de caballería, tanto en el número de jinetes como en la apropiación de caballos, insistiendo en que deben ser válidos. Recalca la importancia del entrenamiento.
  2. Sobre la disposición de las tropas dentro de la unidad.
  3. Describe la forma en que podrían mejorarse los espectáculos de la caballería durante las procesiones religiosas.
  4. Cómo realizar las marchas, adaptándose al terreno, y cómo disponer espías y descubrir a los enemigos.
  5. Sobre el engaño, particularmente en cuanto al número de tropas.
  6. Una breve nota sobre la importancia de preocuparse por el bienestar de las tropas.
  7. Estrategias para el ataque y la defensa del territorio.
  8. La superioridad del entrenamiento frente al número.
  9. Un último consejo: la caballería ateniense podría mejorarse permitiendo aumentar su número mediante extranjeros.
De la equitación es el opúsculo sobre este tema más antiguo que conservamos íntegro, pues data de la mitad de los años 360 aC, y de la obra que pudo influirle, nombrada por él mismo al comienzo del texto, sólo conservamos un fragmento. Es el mejor tratado técnico de Jenofonte, y su ordenación contrasta con el caótico Cinegético. A pesar de su tecnicismo, no es una obra fría, ya que refleja la admiración y el cariño de un hombre por su caballo. Éste es su contenido por epígrafes:
  1. Tras aducir que su experiencia sobre este tema le permite escribir la obra, y de señalar la obra de Simón, describe las partes del caballo, de modo que se conozca bien al animal y se pueda comprar un buen potro.
  2. Breves instrucciones sobre la doma del potro.
  3. Cualidades que debe poseer el caballo que se compra ya domado.
  4. Condiciones del establo o caballeriza.
  5. Reglas que debe conocer el palafrenero sobre el modo de atar al caballo, sobre el bozal y, principalmente, sobre la manera de almohazarlo.
  6. Después de añadir algunas instrucciones sobre el almohazamiento, trata la forma de llevar al caballo, yde colocarle el freno, y el modo de tratarlo cuando está encabritado.
  7. Trata de las riendas, la forma de montar y sentarse, de iniciar la carrera, y de las clases de equitación.
  8. Presenta los ejercicios que deben realizarse: saltos de foso y saltos en general, carreras por pendientes, cuestas y en oblicuos, y entrenamientos con otra persona.
  9. Cómo tratar al caballo brioso y al flojo.
  10. La forma de conseguir un aire elegante, las clases de frenos y el modo de llevar al animal con gallardía.
  11. Cualidades especiales y ejercicios del caballo de exhibición o de procesiones y cabalgatas.
  12. Armas defensivas y ofensivas, tanto del caballo como del jinete. Termina la obra con una alusión al libro sobre el jefe de caballería, imprescindible para completar el tema, sobre todo en el aspecto militar.
Algunas de las frases más conocidas de estos dos textos son las siguientes:
Todo aquello que es forzado y malentendido no puede ser bello.
Los caballos jóvenes deben ser educados de forma que no solamente quieran al hombre, más aún, que lo busquen.
No acercarse jamás a un caballo encolerizado (...) pues hay en la cólera algo de irreflexión por la que frecuentemente se hacen cosas de las cuales hay que arrepentirse.

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