Demóstenes: Sobre los asuntos del Quersoneso

En 342 aC, Filipo II de Macedonia emprendió una nueva campaña en Tracia, sobre todo dirigida contra Cersobleptes, aliado de Atenas, y también con la intención de tomar los estrechos a través de los que llegaba el trigo procedente del Ponto Euxino, llamado el granero de Atenas. Aunque a raíz de la pasada Guerra Social los atenienses habían perdido el control del Bósforo, resultaba para ellos peligroso que Filipo se adueñara de él y estableciese bases en Bizancio y Perinto.

Todavía contaban con el Quersoneso tracio, y con el propósito de defender el lugar y acudir en defensa de Bizancio si Filipo avanzaba hacia allí, Atenas envió a un grupo de colonos a las órdenes de Diopites. Cardia, una ciudad de la península del Quersoneso, se niega a darles acogida. Diopites, a pesar de que la población contaba como independiente en los últimos tratados, contrata un grupo de mercenarios y se dispone a atacarles. Cardia pidió entonces ayuda a Filipo, quien envió un contingente macedonio y logró cambiar de idea a Diopites, que pasó a saquear un territorio tracio que estaba en manos de Macedonia, obteniendo un buen botín.

Filipo hizo llegar a Atenas su protesta, amenazando abiertamente a sus habitantes. Esto causó que en la primavera del 341 aC, el pueblo se reuniera para deliberar sobre la situación. Los filomacedonios proponen desautorizar a Diopites y enviar al Quersoneso a otro general. En el presente discurso, intuyendo que la guerra entre Atenas y Filipo es ya inevitable, Demóstenes exhorta a sus conciudadanos a hacer frente a la invasión de los macedonios donde quiera que se produzca, sea en los estrechos como en el Ática. Propone una vez buscar la alianza con otras ciudades para luchar contra los ambiciosos planes de Filipo, formar un ejército dispuesto en todo momento, y enviar apoyo económico a Diopites para que su situación sea más estable. Por último, se enfrenta a los grandes adversarios de sus planes: el propio pueblo ateniense, que no quiere oír hablar de mayores sacrificios, y los partidarios de Filipo, dispuestos a fomentar la indolencia y a acusar de causar la guerra a los antimacedonios.

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