Platón: Laques

El objeto de este diálogo platónico no es, como suele decirse, el valor, sino la dificultad de definir la virtud mediante el conocimiento de sus partes. Este tema lo aproxima al Protágoras. Comparte las características de los diálogos de la primera época: discusión sobre un tema ético, de extensión breve, estructura sencilla y final aporético. El supuesto diálogo habría tenido lugar hacia 420 aC, pues Laques (fallecido en Mantinea, en 418 aC) elogia la presencia de Sócrates en Delion, en 424 aC.

En el resumen seguiremos los epígrafes de los manuscritos, numerados del 178 al 201.
  • 178-190d - Melesías (que no participa en el diálogo) y Lisímaco, cuyos hijos han llegado a la adolescencia, acompañan a Laques y Nicias para pedir consejo a Sócrates sobre la mejor forma de desarrollar las facultades físicas y morales de sus hijos. El encuentro tiene lugar en un gimnasio público, donde los personajes acaban de asistir a un simulacro de combate con las armas del hoplita. El filósofo les obliga a convenir en que lo ideal es que la virtud arraigue en los jóvenes, pero para ello primero es necesario definir la virtud. Como esto es tan amplio, limita la cuestión a conocer alguna de sus partes, por ejemplo el valor, ya que se hablaba anteriormente del entrenamiento marcial. Se trata de un largo fragmento introductorio que da vueltas a la idea de quién está mejor preparado para enseñar.
  • 190e-192b - Laques, retratado en el diálogo con un carácter vehemente, noble y elemental, define el valor como la virtud del que se mantiene firme y no cede ante el enemigo. Pero Sócrates la rechaza, por falsa (en ocasiones la tropa debe retirarse por razones estratégicas, y esto no es menos valiente) y por exclusiva (no es menos valiente quien lucha contra la enfermedad, la pobreza o sus propias pasiones).
  • 192c-194c - Sócrates presiona a Laques, poniendo como ejemplo la definición de «rapidez», que puede aplicarse igual al que corre y al que toca la cítara. Laques propone entonces el valor como constancia o coraje del alma, pero el filósofo le prueba que la constancia sola, desprovista de prudencia y razón, no merece ser el nombre de valor, por lo que también es rechazada esta definición por demasiado general. Laques admite que, aun entendiendo qué es el valor, no puede alcanzar una definición.
  • 194d-201 - Nicias, presentado con una educación más cuidada, trata también de dar una definición: la ciencia de las cosas que son de temer y de las que no. Pero el propio Laques le hace ver que eso lo conocen los médicos, y también los labradores con respecto a la agricultura, y eso no los hace valientes. Sócrates, por su parte, resalta el hecho de que eso anularía la noción de valentía en los animales. Además, esta ciencia, aplicada al presente, pasado y futuro, conformaría el conocimiento absoluto del bien y del mal, y el hombre que la poseyese se situaría fuera de la condición humana, y sería un ser perfecto, no un hombre valiente. La conclusión es que es difícil conocer la virtud, si tan complicado es formarse idea de sólo una de sus partes. Finalmente, la reunión de los dialogantes se aplaza para el próximo día.

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