Platón: Critias o Atlántico

Continuación del Timeo, tanto en lo formal como en el tema. La obra quedó inconclusa. Se describe el conflicto entre el antiguo estado ateniense, un gobierno ideal, aristocrático, y la monarquía que corresponde al imperio enemigo de la Atlántida, situado más allá de las columnas de Heracles. En un caso proyecta los rasgos esenciales de la constitución ateniense en el pasado, y en el otro los de las constituciones lacedemónicas o incluso las de la Persia contemporánea.

Se estructura en cuatro partes, aunque como hemos indicado queda bruscamente interrumpido. En la introducción (106-109a) Timeo celebra haber terminado su extenso discurso y cede el turno a Critias. Éste indica la disposición de su exposición: el orden político de la antigua Atenas, el del imperio de la Atlántida y la guerra entre ambas potencias.

La segunda parte (109b-112b) describe el orden político de Atenas, propiciado por la implantación del concepto de organización en las mentes de los habitantes del Ática por parte de Hefesto y Atenea. Los antiguos atenienses vivían en un estado rústico, trabajando en la agricultura y la artesanía. Los guerreros vivían apartados de los demás, en la parte alta de la Acrópolis.

La tercera parte (113a-120d) está constituida por la descripción geográfica y político-militar del imperio de la isla Atlántida, embellecida por Poseidón. De éste y de Clito, la hija de sus primeros habitantes, nacen cinco pares de gemelos varones entre los que se distribuye el dominio de la isla, que llega hasta Egipto e Italia. Del mayor, llamado Atlas, toma nombre la isla y el océano que la baña. Su territorio es rico, y un complejo sistema de puentes, canales y anillos de tierra unían su centro con el mar exterior. Durante generaciones llevaron una vida ejemplar basada en el respeto a los dioses y en el trabajo en común.

La cuarta parte (120e-121c) comienza a relatar el cambio de los habitantes de la Atlántida, cuya naturaleza divina los fue abandonando, y su conversión a seres injustos, arrogantes y soberbios. Zeus decide poner remedio a este estado, y reúne a todos los dioses. Así acaba el fragmento.

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