Eurípides: Las bacantes

Con toda probabilidad, Las bacantes es la última tragedia compuesta por Eurípides, durante sus dos últimos años en Macedonia, y se trata de la pieza más extraña y debatida. El tema es muy simple, y trata el despedazamiento de Penteo por las ménades (entre las que se cuenta su propia madre, Ágave) en venganza a su oposición al culto orgiástico de Dioniso. El coro es esencial en la acción, y posee versos de una magnífica belleza lírica. Es la única tragedia conservada que sitúa en escena al dios del teatro. La principal pretensión del trágico sería ofrecer al público un tratamiento personal y realista del fenómeno dionisíaco en toda su dimensión, tal vez como una de las soluciones que tiene el ser humano cuando los valores de la tradición pierden su sentido: el refugio en una religiosidad mística de salvación. Se preludia así el helenismo, dominado por la veneración del azar, la superstición y la aceptación de religiones mistéricas. Fue representada póstumamente por el hijo del autor, Eurípides el Joven, en el 405 aC, y ganó el primer premio del certamen dramático gracias, en parte, a ajustarse a un esquema más tradicional.

Formalmente entra en el paradigma clásico, la tensión es constante, y no hay concesiones melodramáticas ni novelescas. Su poesía es honda y clara, y alcanza una gran sinceridad emotiva y religiosa. Se ha querido ver en Las bacantes una muestra del origen dionisíaco de la tragedia, lo que resullta paradógico habida cuenta de que esta pieza se halla en las postrimerías del género, a más de un siglo de distancia de su creación, y llega de la mano del autor más crítico con los mitos tradicionales. El arcaísmo de esta pieza, que recuerda la manera de Esquilo, se encuentra en las amplias narraciones de los Mensajeros, el uso del coro como elemento esencial de la acción dramática (y elemento de unión entre el mito dramatizado y los espectadores) y la elección del tema (la teomaquia de Penteo).

El núcleo argumental de este mito se repite en la Tebas de Cadmo, en la Tracia de Licurgo, en el Orcómenos de Atamante, en Tirinto y en Argos con las hijas de Preto: una familia real se niega a aceptar la divinidad de Dionisio y se opone al culto báquico; el dios la castiga enloqueciendo a las mujeres y destrozando (por mediación de las madres) a los descendientes masculinos de la familia. En su presentación, puede advertirse la pervivencia de algunos elementos del ritual dionisíaco: Penteo es ejecutado como una víctima propiciatoria, que recoge sobre sí los pecados de la comunidad para expiarlos con su muerte. La sensibilidad y el genio de Eurípides logran exprimir toda la fuerza primitiva, feroz, de esta historia sacra y sangrienta.

A continuación, el resumen de la pieza:

- Prólogo. Recitado por Dioniso, anuncia su proposito de castigar a Penteo y a su familia por haber despreciado su divinidad. Ya ha sacado de sus hogares a las mujeres de Tebas, llevándolas en báquico delirio a Citerón. Luego el dios invita al coro de bacantes, unas mujeres de Lidia que le siguen en su peregrinar, a unirse a él en la escena.

- Párodo. Canto de exaltación de los ritos y gozos dionisíacos, celebrando la felicidad que el dios depara. Para ello el coro evoca su doble nacimiento (de Sémele y de la pierna de Zeus) y describe los actos culminantes del ritual báquico.

- Episodio 1º. Encuentro entre Tiresias y Cadmo (padre de Sémele y Ágave, y abuelo por tanto de Dioniso y Penteo). Revestidos con el hábito báquico, los dos venerables ancianos se disponen a marchar al monte para danzar el honor del dios. Aparece Penteo, furioso y escandalizado con el nuevo rito (ha apresado ya a algunas mujeres); se asombra de la disposición de los ancianos, e increpa violentamente a Tiresias. Éste le responde con consejos de moderación.
Tampoco nos hacemos los sabios ante las divinidades, criticando las tradiciones de nuestros padres, que hemos heredado desde tiempo inmemorial. Ningún argumento las derribará por los suelos, por más que lo sabio resulte invención de los ingenios más elevados.
Un hombre audaz, con fuerza y capacidad de palabra resulta un ciudadano funesto, cuando le falta la razón.
- Estásimo 1º. El coro invoca a la Piedad, en contraste de la rabia de Penteo, y exalta de nuevo el gozo que procura Dioniso.
¡Breve es la vida! Por eso, ¿quién puede cosechar el presente, si persigue lo infinito?
- Episodio 2º. Encuentro entre Penteo y el Extranjero (que es Dioniso), a quien los guardias traen preso. A las frases bruscas de Penteo responde el otro con calma e ironía.

- Estásimo 2º. Agitada súplica de las ménades para que Dioniso las reconforte en ese momento de aflicción.

- Episodio 3º. Liberación del Extranjero (terremoto, relato y diálogo con Penteo) y relato del Mensajero sobre la decorosa conducta de las bacantes. Tentado por sl Extranjero, Perseo se viste de mujer con la intención de espiar a las mujeres.

- Estásimo 3º. Manifiesta la alegría por la liberación, y la confianza en la actuación de la divinidad.

- Episodio 4º. Penteo, vestido ya de mujer y ansioso por partir como espía hacia el monte, dialoga con el Extranjero.

- Estásimo 4º. El coro invoca el advenimiento de una fiera, despiadada Justicia contra el sacrílego Penteo.

- Episodio 5º. Llegada del Mensajero, que anuncia la muerte de Penteo al coro y su trágico descuartizamiento por las enloquecidas mujeres.

- Estásimo 5º. Brevísima celebración de la victoria.

- Éxodo. Diálogo lírico entre el corifeo y Ágave (madre de Penteo), que llega transportando la cabeza de su hijo, a quien tiene por una presa de la cacería ritual. Acude Cadmo a la llamada de Ágave, y poco a poco logra que su hija vuelva en sí y reconozca su desgracia. Tras el planto de Cadmo por su nieto, debía seguir la lamentación de Ágave, pero el tiempo no nos ha legado toda esa parte, como tampoco el comienzo del monólogo final de Dionisio (aparece ex machina para despedir a Cadmo y Ágave y realizar una predicción).

4 comentarios:

  1. muchas gracias me sacaste las dudas que tenia sobre la obra

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  2. Si Baco es el nombre romano de Dionisos¿por qué la tragedia se llama Las bacantes?

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    1. Interesante cuestión, que surge de un pequeño error muy extendido: No todos los dioses romanos identificados con dioses griegos tenían su contrapartida romana primigenia. Me explico.

      Cuando los romanos contactaron con el mundo heleno, identificaron los dioses de ambos panteones. Así, al Júpiter latino, uno de los dioses más poderosos, y más antiguos, como miembro de la tríada capitolina, se le asignaron los mitos asociados a Zeus, y su esfera de influencia. Pero esto no siempre se cumple de esta manera.

      De esta forma, aunque los romanos llamaron 'Baco' al dios de la agricultura y el teatro, este nombre fue tomado de los propios griegos. Hay que tomar en consideración que las deidades del panteón griego poseían epítetos en diferentes ciudades y en función de la imagen considerada (muy probablemente como producto de una primigenia identificación de deidades locales). Así, a la patrona de Atenas se la llama 'Atenea Niké' cuando se considera su vertiente guerrera (aunque 'Niké' es en realidad la diosa Victoria -de ahí esa famosa estatua donde Atenea sostiene en su mano a Niké-).

      El nombre de Baco («Βάκχος»: 'Bakkhos') parece estar relacionado con el frenesí que induce el vino ('bakcheia'), y de ahí el nombre de las bacantes («Βάκχαι»), que eran las adoradoras del dios.

      Espero haber resuelto su duda. Muchas gracias por consultarnos.

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