pseudo Isócrates: A Demónico

Este discurso estaría dirigido, según el antiguo gramático autor de su argumento, a Demónico, hijo de Hipónico. Como éste era de Chipre, se ha incluido entre los discursos de Isócrates llamados «chipriotas» (A Nicocles, Nicocles y Evágoras), aunque lo más seguro es que no sea una obra isocrática. Su vocabulario, estilo, sintaxis, e incluso pensamiento, no coinciden con las obras del orador. Es imposible, por supuesto, conjeturar una fecha de composición.

El discurso, que a pesar de ser reiterativo y monótono ha sido muy leído e imitado, es un compendio de sentencias, proverbios y consejos morales. Pueden distinguirse tres partes:
  • Relación del hombre con la divinidad.
  • Relación con la sociedad en general.
  • Relación del individuo consigo mismo; desarrollo de su carácter.
Algunas sentencias de ejemplo:
En poco tiempo las relaciones de los malvados se rompen, pero las amistades de los buenos no podría romperlas toda la eternidad.
La belleza o la consume el tiempo o la enfermedad la marchita, y la riqueza sirve más al vicio que a la rectitud, por preparar la posibilidad de manifestarse a la indolencia e incitar a los jóvenes a los placeres; pero la fuerza corporal con la inteligencia es una ventaja, y, sin ésta, fue muy perjudicial para los que la tenían; y si bien hermoseó los cuerpos de los que en ella se ejercitaban, en cambio oscureció los cuidados del espíritu.
Piensa que las enseñanzas son mucho mejor que la mayor fortuna, pues ésta desaparece con rapidez, pero aquéllas duran siempre; pues la sabiduría es la única adquisición imperecedera.
Evita por encima de todo las reuniones donde se bebe; y si se presentase la ocasión, vete antes de que te emborraches. Pues cuando la inteligencia queda afectada por el vino, le sucede lo mismo que a los carros que pierden a sus aurigas: aquéllos, privados de sus conductores, son arrastrados desordenadamente, y el alma comete muchos errores al perder la inteligencia.
Vete de los cargos públicos no más rico, sino con más prestigio; pues el aplauso de la mayoría es más importante que muchas riquezas.
De la misma manera que vemos que la abeja se posa en todas las flores y que saca lo mejor de cada una, así también es preciso que los que desean una educación no dejen nada sin probar y reúnan de todas partes lo que les sea útil.

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