Lisias: Contra Andócides, por impiedad

Este discurso pertenece al proceso contra Andócides, el conocido orador ateniense cuya defensa, esta vez sí, se conserva como parte de su obra (el titulado Sobre los misterios).

Los hechos ocurrieron justo en la víspera de la expedición contra Sicilia: un grupo de jóvenes (entre ellos, Alcibíades, uno de los encargados de la expedición) fueron acusados de cortar las cabezas de las estatuas de los Hermes y parodiar los Misterios de Eleusis. En aquellas fechas aquello se vio como un pésimo presagio. Andócides fue uno de los arrestados, pero consiguió verse libre delatando a sus compañeros. Sin embargo, la Asamblea votó un decreto que significaba la pérdida de los derechos de ciudadanía para todos los Hermocópidas, lo que condujo a Andócides a una vida errante por el Mediterráneo. A pesar de conseguir grandes riquezas con el comercio, intentó volver a su ciudad en dos ocasiones, consiguiéndolo finalmente tras la restauración democrática del 402 aC. Vivió tranquilo algunos años, pero en el 399 aC fue acusado por haber quebrantado el exilio al participar en las fiestas de Eleusis; fueron sus principales acusadores Cefisio, Meleto y Epícares, siendo el primero el orador del discurso principal.

Este discurso, de ser auténtico, sería una recapitulación o un segundo tratamiento del mismo tema. El inicio está mutilado, y comienza mediada la demostración, una anécdota referida a la muerte de alguien que ha cometido impiedad contra Deméter y Core. Esta sección va seguida por las consecuencias absurdas que conllevaría la absolución de Andócides (éste podría, incluso, llegar a arconte-rey). Las refutaciones se centran en que Andócides ha dicho que el decreto de atimía ha sido abolido, a lo que el orador alega que no han sido derogadas las leyes no escritas que Pericles aconsejó seguir a los atenienses (que Andócides ha despreciado al presentar la denuncia). Luego se retoma el tema de las absurdas consecuencias de una posible absolución, aunque de forma un tanto artificiosa, y se pone de relieve el carácter impío de Andócides con una sección llena de inexactitudes y exageraciones.

Al retomar el discurso la línea de argumentación basada en las refutaciones nos encontramos con las principales razones en contra de la autoría de Lisias (además del estilo): el desconocimiento aparente del orador al confundir los pactos del Pireo y el tratado de Lacedemonia y las duras palabras contra Cefisio, que como hemos indicado es el principal acusador. Termina esta parte recordando que Andócides no puede alegar méritos como buen soldado o como benefactor del Estado. El epílogo recapitula las impiedades del acusado y apela a los jueces que no sientan piedad por él.
Pensad que es mejor vivir sin dolor media vida que vivirla doble, como éste, entre dolores.

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