Jenofonte: Agesilao

Elogio o encomio a la figura de este rey espartano, resumiendo brevemente su vida y sus intervenciones más importantes, y exaltando sus virtudes principales. Que el relato de los hechos del rey alcance hasta su muerte nos señala que la obra no puede ser anterior al 360 aC.

Hemos de recordar que Jenofonte era amigo de Agesilao, lo acompañó tras su experiencia en la expedición de los Diez Mil y con él luchó en Coronea. Gracias a esta colaboración obtuvo, de hecho, su finca en Escilunte.

La primera parte de la obra, que relata los hechos del rey, se inspira en el Evágoras de Isócrates. La enumeración de las virtudes sigue el mismo orden que el aparecido en el Banquete de Platón (que a su vez procede de Gorgias). Su originalidad está, precisamente, en mantener separadas ambas partes. A grandes rasgos, el contenido coincide con el aparecido en las Helénicas (obra que, según la opinión general de los estudiosos es anterior), salvo que aquí, como corresponde a un encomio, Jenofonte omite ciertos detalles que podrían perjudicar la imagen del rey, como por ejemplo su cojera. Plutarco, en Vidas paralelas, no tendrá tanto miramiento.

En cuanto a su estilo, el buen uso de los recursos retóricos le valdrán el reconocimiento de los autores latinos como Cicerón, Nepote o la Segunda Sofística. Dionisio de Halicarnaso, Tácito y Plinio el Joven también lo tomarán como modelo de encomio.

Éste es el epítome de la obra, señalando sus epígrafes:
  • 1-2: Resumen de la vida de Agesilao, comenzando por alabar su nobleza de sangre, pues desciende de una dinastía de reyes de la ciudad más importante de Grecia, y cuyas raíces arrancan del mítico Heracles. Se centra más en la campaña de Asia, ya que Agesilao fue el primero en combatir al persa en su propia tierra. Luego recuerda los combates contra Tisafernes, Titraustes y Farnabazo. Pasa al viaje de regreso y la batalla de Coronea, así como a las expediciones contra Argos, Corinto, Acarna, Fliunte y Tebas. Se elogia su valor en Tegea y la defensa de la ciudad de Esparta. Termina con su intervención en Egipto, pero tampoco se olvida Jenofonte de su labor como embajador.
  • 3-9: Las virtudes del rey: piedad, justicia, templanza, valor, sabiduría, patriotismo, amabilidad, dignidad y sencillez (frente a la ostentación del rey persa).
  • 10: Epílogo para justificar, por la acumulación de virtudes, el encomio realizado.
  • 11: Compendio o sumario de los siete capítulos en que se han tratado las diferentes virtudes.

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