Hiperides: En defensa de Licofrón

Licofrón, importante ciudadano ateniense, fue coronado por los habitantes de Lemnos para agradecerle sus servicios como hiparco (comandante de caballería). Cuando contaba cincuenta años, todavía en la isla, fue acusado por un tal Aristón y por el orador Licurgo de adulterio con una mujer ateniense.

La mujer, hermana de Dioxipo, famoso atleta y vencedor en diversos Juegos Panhelénicos, había quedado viuda muy pronto, y esperaba un hijo en el momento de la muerte de su marido. Éste dejó en su testamento como tutor de su futuro hijo a un tal Eufemo, y añadió algunos herederos para el caso de que el niño muriera. Parece que ese testamento fue aceptado, pero cuando el niño contaba con tres años algunos familiares se unieron para declararlo ilegítimo.

Alegaron que Licofrón era el padre, y presentaron la demanda contra él. Además, afirmaron que, cuando la mujer iba a contraer segundas nupcias con Caripo, Licofrón, a la sazón todavía en Atenas, le había pedido que no consumara el matrimonio, por lo que habría arruinado su futuro (ya que ningún otro hombre querría casarse con ella). El adúltero habría atentado contra la institución familiar, y por tanto (para los de moralismo tan extremo como Licurgo) contra el régimen democrático, por lo que la acusación se llevó a cabo como una eisangelía.

A su regreso, Licofrón contó con la ayuda de Hiperides en un proceso, la eisangelía, pensado en principio para los crímenes contra la ciudad.

El discurso se encuentra en estado fragmentario, lo que dificulta su valoración. Aunque aparecen la claridad elegante, la ironía y la habilidad para el retrato propias de Hiperides, el discurso carece de lucidez jurídica y de fuerza persuasiva, debido quizá a que la manifiesta culpabilidad de Licofrón limitaba los recursos de la defensa. El contenido del discurso es el siguiente:
  • Fragmentos I-III. Llamamiento a los jueces por parte del acusado, que pide conducir su defensa como crea conveniente, sin ser interrumpido. Súplica a los dioses.
  • Fragmento IV y epígrafes 1-7. Argumentación: inconsistencia de los adversarios de Licofrón. Si hubiera actuado en la boda como ellos afirman, Licofrón hubiera sido eliminado y Caripo no se hubiese casado.
  • Epígrafes 8-12. Ventajas del acusador sobre el acusado en los procesos; expedientes a los que recurre Aristón para atenuar la defensa del adversario.
  • Epígrafes 12-13. Abuso de la eisangelía por parte de Aristón y falta de fundamento en sus acusaciones.
  • Epígrafes 14-18. Epílogo: a) contra las calumnias del acusador, el orador se remonta a su pasado; b) el orador apela a los jueces para que, en medio del grave peligro que corre, pueda contar con la ayuda de abogados.

Aparecieron también tres fragmentos de un segundo discurso en defensa de Licofrón, que no parece ser de Hiperides. Tal vez sea de la mano de otro orador de la época, como el abogado Teófilo al que llama Licofrón al final de su discurso, o bien de un imitador tardío, cuyo conocimiento del caso vendría de haber leído los discursos de Licurgo e Hiperides.

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